Una enfermera inventa un escudo protector frente a pinchazos accidentales

En las labores de enfermería hay técnicas en la que los dedos índice y pulgar están expuestos a material corto punzante como bisturí, agujas…, sin que haya una protección eficaz; únicamente guantes de látex, vinilo o nitrilo, que son fácilmente atravesados por el material con el que se trabaja con el peligro de accidente y contagio de enfermedades infecciosas, como hepatitis o VIH fundamentalmente, y el impacto psicológico personal que el accidente conlleva.

La enfermera pacense Mari Carmen Lobato se pinchó con una aguja al retirarla del reservorio que tenía colocado un paciente. Ahí fue cuando se le ocurrió la idea de diseñar un escudo protector antipinchazos y anticortes que facilitaría el día a día de las enfermeras. “Tras mi accidente, y el de otros compañeros, consulté a Salud Laboral, sindicato y Colegio de Enfermería, y me dijeron que no existía nada que pudiera proteger los dedos. Busqué también en internet y nada… No podía creer que con todas las técnicas con riesgo de contagio biológico que realizamos en nuestro día a día, no hubiera dispositivos de protección y empecé a trabajar con diferentes materiales hasta darle forma al invento”, explica Lobato, creadora del escudo. “En nuestro día a día, este escudo es una estructura sencilla y fácil de usar mejoraría las condiciones en las que se realiza el trabajo, al proteger la zona expuesta evitaría accidentes, contagio de enfermedades infecciosas y también muy importante el impacto psicológico que sufre el profesional accidentado”, añade.

Materiales

El escudo tiene una configuración semiovalada cóncava para adaptarse a la curvatura del lateral del dedo. Esta diseñado con una capa interna, dura, flexible, resistente a pinchazos y cortes, que puede ser grafeno, acero… una capa media realizada con gel de silicona o esponja, por ejemplo, que si se produce el impacto con aguja o bisturí lo amortigua y evita el deslizamiento sobre la capa interna para que no llegue a zona que no esté protegida del dedo; y una capa externa, impermeable a fluidos, que puede ser de film de poliuretano, látex o nitrilo para proteger de posible exposición a fluidos. En la parte distal de la estructura sale una capucha flexible formada por la continuación de la capa media y externa que sirve de sujeción al dedo, y en el extremo proximal va una cinta elástica para sujetar en el dedo.

Lobato ha conseguido que su invento haya sido patentado y publicado en el BOPI el 13-3-2019 y en el boletín ITEMAS de Vigilancia Tecnológica. “Para que concedan la patente de un invento tiene que pasar un proceso largo de más de dos años. Durante este tipo se someten a un examen y se expone a nivel mundial para comprobar que no hay nada igual”, explica Lobato. “Una vez conseguida la patente el siguiente paso es dar a conocer el dispositivo y por último comercializarlo, que pueda suscitar el interés de empresas relacionadas con el sector sanitario”, resalta Lobato.

Todavía no se ha fabricado. “Manualmente he creado unos prototipos que se utilizan en el Centro de Salud Montijo-Puebla de la Calzada (Badajoz) y puedo asegurar que se realizan estas técnicas sin peligro de accidente. Lo presenté también en el Hospital Universitario de Badajoz en un taller de reservorios y a las enfermeras les pareció interesante. Ahora estamos a la espera de que pueda salir al mercado”, añade. Esta enfermera anima, además, a que se investigue más, “para que los enfermeros que con tanta generosidad, dedicación, entrega y respeto realizamos nuestro trabajo lo podamos hacer con más seguridad”, finaliza.

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Source: Noticias sobre la Salud

Autor entrada: admin