Un pulmón artificial para combatir la condensación del hogar

Esta primavera las precipitaciones están siendo muy frecuentes por todo el territorio peninsular. La lluvia es muy positiva tanto para aumentar las reservas de agua como para los cultivos, así como para limpiar la atmósfera, entre otros. Pero si para algo es negativa la lluvia es para la proliferación de las humedades. Esta climatología hace que las edificaciones sean más susceptibles de padecer humedades estructurales, tanto las que aparecen por primera vez, como las que se reactivan cuando llegan las precipitaciones.

Las humedades pueden aumentar hasta un 40% en épocas de lluvias y en los meses más fríos, según los datos de Murprotec, una multinacional líder referente en Europa en tratamientos contra las humedades.

La humedad por condensación es uno de los problemas más frecuentes que padecen las viviendas durante estos meses. Esta patología se genera debido a las excesivas impermeabilizaciones en los edificios derivada de la hermeticidad de carpinterías; el bloqueo de la transpiración necesaria de los muros; no airear bien las habitaciones y, sobre todo, realizar tareas domésticas a diario como cocinar, ducharnos, planchar, etc., que hacen que se produzca un excesivo nivel de vapor en el ambiente y se genere la condensación del agua.

Los efectos más visibles de las humedades producidas por la condensación – hongos y mohos en esquinas y paredes; cristales empañados en ventanas y espejos; mobiliario y otros objetos deteriorados, etcétera– pueden provocar, además, consecuencias graves en la de las personas que padecen problemas tanto respiratorios, como de carácter óseo o musculares.


Source: Noticias sobre la Salud

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