Sarampión: Una epidemia procedente de Europa cerca a España

Un dicho popular muy de la época de nuestras abuelas es que «sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena». Y, quizás ellas, su generación, se acuerde más de los estragos que provocaba el sarampión. Una vez que llegó la vacunación y se convirtió en un acción rutinaria, se fue olvidando poco a poco lo que era «pasar la enfermedad» e inocularse el virus sustituyó a la vieja costumbre de «juntar a los niños y que la pasen todos a la vez». Europa vive una situación paradójica: se ha pasado de estar a punto de considerarla erradicada a sufrir una de las epidemias más alarmantes de las últimas décadas.

Desde 2016 hasta hoy el aumento de casos no ha cesado. Julio García Rodríguez, miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), recuerda que «los datos acumulados de incidencia desde 2000 a 2014 demostraron una reducción de la epidemia de un 87% y de la mortalidad de un 84%. Todo ello es atribuible a la vacuna, que se estima ha prevenido cerca de 20 millones de muertes». Y ahora, Manuel Linares Rufo, coordinador nacional del Grupo de Trabajo de Infecciosas, Medicina Tropical y del Viajero de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), dibuja un panorama desolador: «Los casos de sarampión siguen aumentando en este 2019. Según datos preliminares de la OMS la notificación de los mismos aumentó en un 300% en los primeros tres meses del año, en comparación con el mismo período de 2018. Estas cifras siguen la tendencia alcista de los últimos dos años».

A España le preocupa sobre todo la situación de sus vecinos europeos. «Francia e Italia cuentan con casi 2.500 casos acumulados cada uno desde marzo de 2018, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). Las coberturas vacunales son inferiores a las de India. Viven una situación difícil y nosotros, de momento, tenemos el escudo de nuestras altas tasas de vacunación, por encima del 93%», subraya Antoni Trilla, responsable del Departamento de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona. Así, el presidente de la Asociación Española de Vacunas (AEV), Amos García Rojas, lo tiene claro y cree que «la solución pasa por vacunarse. Cierto es que hasta hace unos años, y con algunas como la polio, se trata de un acto de fe, porque se inmuniza uno contra algo que no existe, pero por eso precisamente se hace, porque con las vacunas se borran las enfermedades».

En nuestro país seguimos el Plan de Eliminación del Sarampión desde 2000 y «que de acuerdo a la OMS pretende alcanzar al menos un 95% de tasa de vacunación en la segunda dosis de la vacuna», apunta García Rodríguez. Los casos de esta enfermedad infecciosa declarados entre 2017-2018 en nuestro país están entre 1-9,99 por millón de habitantes, «muy por debajo de las cifras de Francia, Italia, Reino Unido o Grecia con más de 20 casos por millón de habitantes», añade el portavoz de Seimc.

No obstante, aunque la tendencia global es decreciente, «en el último año se están registrando incrementos de casos en áreas en donde no deberían producirse como en muchos países de Europa (Francia, Italia, Polonia, República Checa, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Reino Unido e Irlanda). En América, además, hay un brote que se inició en Venezuela en 2017 y se extendió rápidamente a Brasil y otros países de la zona», recalca García Rodríguez.

No descuidarse

Mantener la tasa de cobertura vacunal resulta crucial. «Cada punto porcentual que se baja es una pérdida de protección, caer por debajo del 90% es asumir que vamos a tener una epidemia. En España, estamos entre el 93% y el 95% y no debemos descuidarnos. Eso es lo que nos mantiene a salvo», insiste Trilla. Por eso, Linares Rufo no duda en alertar de que «los datos mundiales indican que la cobertura global con la primera dosis se ha estancado en un 85%, inferior al 95% necesario para prevenir los brotes epidémicos, dejando a muchas personas y comunidades en riesgo. La de la segunda dosis se sitúa en el 67%».

Si esto ocurre, se pierde el escudo de que protege a toda la sociedad o, como los expertos subrayan, la inmunidad de grupo. «Cuando la tasa de vacunación cae por debajo del 95%, el “efecto rebaño” que es el que protege dentro de una comunidad a individuos no vacunados por la abundancia de personas que sí están inoculadas, deja de ser eficaz», explica García Rodríguez. Y, en esto, España tiene que «ponerse las pilas» porque, según datos de la OMS, sólo cuatro países europeos tienen una tasa de vacunación de la segunda dosis por encima del 95%: Hungría, Portugal, Eslovaquia y Suecia.

Por ello, Trilla no duda en manifestar que «la mejor herramienta de prevención es la vacuna. No es perfecta, pero tiene un 97% de efectividad». Y con ello, desde Semergen argumentan que «la enfermedad se puede prevenir casi por completo con dos dosis de una vacuna segura y efectiva, la triple vírica. Nuestro papel desde atención primaria es lograr coberturas vacunales adecuadas en nuestra población (>95%), búsqueda activa de “vacíos” sin inmunización por el riesgo asociado, así como diagnóstico, notificación e implementación de medidas precoces ante la aparición de un caso».

Cierto es que en esos «vacíos», como explica García-Rojas, «hay que distinguir varios motivos o causas, porque es multifactorial. Tenemos casos en los que la culpa es la situación de pobreza, la crisis en países como Rumanía; la existencia de bolsas de población trashumante por su no acceso al sistema sanitario; la procedente de la decisión de padres y madres, no es un colectivo homogéneo y hay factores diferentes, dudas que les surgen». El presidente de la AEV califica a los movimientos antivacunas «proepidemia», ya que «en realidad, no debemos hacerles de altavoz, pero debemos calificarlos por lo que provocan sus acciones».

Estos colectivos «proepidemia» no sólo circulan y tienen determinados «puntos en Europa, que tenemos localizados e identificados», como asegura Trilla, sino que han desatado el pánico en Nueva York, que ha decretado el estado de emergencia. «Para los estadounidenses resulta crítica la escalada de casos, porque en 2000, se había dado por erradicada la enfermedad en norteamérica y hoy sufren una de las peores epidemias», apunta el epidemiólogo del Clínic. Y esto lleva a la conclusión que formula el presidente de la AEV: «En los países en vías de desarrollo, las vacunas son una victoria social, una herramienta ansiada y luchan por tenerlas para protegerse. Y esto es es paradójico en Occidente, donde algunos las rechazan».

Un virus muy contagioso

El problema del sarampión es que nos encontramos ante un virus altamente contagioso. «Es una de las enfermedades más infecciosas conocidas, y con potencial causar complicaciones. Se estima que en 2017 provocó cerca de 110.000 muertes en el mundo», explica Linares Rufo. En este sentido, el epidemiólogo del Clínic no duda en apuntar que «el virus es muy fuerte, ya que en caso de propagación por el aire aguanta hasta dos horas. Por cada persona infectada se multiplica por diez, en caso de hallarse en un entorno de no vacunados». Al final, como explica el portavoz de Seimc, «estamos ante un incremento evitable de casos, con un aumento eludible de mortalidad asociada al sarampión, junto con las otras complicaciones conocidas como neumonías, encefalitis, etcétera». Por ello, García-Rojas aconseja que «los adultos entre los 25 y 45 años que no hayan pasado la enfermedad se vacunen, porque son una de las poblaciones más desprotegidas y donde se dan más casos. Así, con un simple pinchazo se elimina el riesgo de epidemia».


Source: Noticias sobre la Salud

Autor entrada: admin