Más de 700 alumnos desarrollan soluciones robóticas para los problemas de sus colegios

Huertos capaces de mantenerse solos cuando las aulas están cerradas, sistemas de calefacción alimentadas con energía solar, papeleras inteligentes para aprender a reciclar, sistemas para ayudar a los alumnos con necesidades espaciales o a los niños de países menos favorecidos…, ¿cuáles son las necesidades que detectan los alumnos en su entorno más inmediato, su centro educativo, y qué soluciones son capaces de inventar? Esta es la pregunta que buscaba contestar el Festival Retotech de la Fundación Endesa, una convocatoria pensada para premiar la innovación y fomentar el emprendimiento tecnológico en las aulas, que se ha celebrado por primera vez este final de curso con un enorme éxito. Hasta 700 niños de 51 colegios de Madrid (tanto concertados como públicos y privados) se han beneficiado de esta iniciativa, a través de la cual han podido convertir sus ideas en productos tecnológicos. «Los chicos han demostrado mucha creatividad. Se les pedía detectar un problema en su entorno y ellos han elegido sus propias soluciones en áreas como la , el medio ambiente, la gestión educativa o la robótica. Primero se ha formado a los profesores y se ha donado a cada equipo de un kit de robótica para que desarrollaran su idea. Luego ha tenido que presentarla durante el Festival y convencer al jurado. Como queríamos poner en valor su trabajo se eligieron tres galardones; el Premio Fundación Endesa que elige un jurado, el Premio Empleado de Endesa, que se elige durante el día del Festival, y el Premio Redes donde puede votar cualquiera», explica Begoña Muñoz, directora de proyectos de la Fundación.

El Premio Fundación Endesa lo consiguió el proyecto ION formado por cuatro jóvenes del Colegio Europeo de Madrid, quienes recibieron el galardón de manos del presidente de la compañía y de la Fundación Endesa, Borja Prado. Se trata de un proyecto solidario, que han realizado con la colaboración de la Fundación Carpio Pérez en la escuela Eretore, que sirve para administrar luz y electricidad. Con una inversión inicial, que serviría para montar un primer aerogenerador, conseguirían instalar pequeñas fábricas de molinos de viento impresos en 3D para que cada habitante del poblado de Tanzania elegido para el desarrollo pueda ser autosuficiente.

Por su parte, el Premio Redes ha sido para la APP «el Conde Orgaz del futuro» del Instituto Conde de Orgaz, que está diseñada para optimizar el proceso de obtención de la energía solar con un sistema de concentración solar creado por ellos mismos. Por último, el Premio Empleado Endesa ha ido a parar al colegio Santa Francisca Javier Cabrini por su proyecto educativo «Laboratorio portátil de mecanismos», que permite aprender el funcionamiento de mecanismos de forma interactiva.

Retotech se volverá a repetir el curso que viene. «Hemos detectado carencias en emprendimiento tecnológico en el sistema educativo español, algo que lo ha convertido en un proyecto estratégico de la Fundación Endesa», concluye Muñoz.


Source: Noticias sobre la Salud

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