Las Loras, la historia de la Tierra encerrada en piedra

Es el último en incorporarse a la red de geoparques de Unesco. Las Loras cubre un área de unos 1.000 km2 entre Castilla y León, entre las provincias de Burgos, Palencia y Cantabria y «cuenta la historia de la Tierra de los últimos 250 millones de años, desde el Triásico hasta nuestros días» explica José Sánchez, presidente de la Asociación de esta reserva geológica (Argeol). Recibe su nombre por unas formaciones naturales que han servido de fortaleza durante siglos a las poblaciones de la zona y que cuentan en ocasiones con castros accesibles, situados en las cimas.

Entre sus principales características geológicas figuran la alternancia entre páramos calizos y espectaculares cañones fluviales como las Hoces del Ebro o del Rudrón, el paisaje cárstico de las Tuerces («el más representativo de la cuenca vasco-cantábrica», como dice Sánchez) o la cueva de los franceses, llamada así porque según una leyenda durante la guerra se lanzaban desde las cimas los cadáveres de los enemigos galos. Pero es que además del interés científico y paisajístico, la comarca atesora un prolijo patrimonio arqueológico (yacimientos paleolíticos, dólmenes y túmulos neolíticos, castros de la Edad el Hierro), arquitectónico (iglesias románicas), histórico y gastronómico.

Se reconoce con el título de geoparque a los territorios con una riqueza científica, especialmente geológica tal que permiten «reconstruir la historia del mundo desde hace 600 millones de años», explica Asier Hilario, coordinador del Foro Geoparques Españoles. Aunque también son zonas con gran valor arqueológico, ecológico y cultural. España, con sus 12 geoparques es el segundo país del mundo, por detrás de China, en cantidad de territorios integrados en la red Unesco (en total son 131 desde 2000, año de inicio del programa). Y es que, aunque el contar con la nomenclatura no trae consigo una protección especial para el territorio (ya que consiente que se desarrollen actividades de ganadería, agricultura, pesca…), lo cierto es que en la mayor parte de las ocasiones estos paisajes coinciden con zonas geográficas incluidas en parque naturales que sí están protegidos. Además, la red no sirve sólo para tener visibilidad o como herramienta para trabajar en colaboración con otros países en proyectos de investigación, también sirve para dinamizar y volver a poblar estas zonas. Por ejemplo, el territorio de Las Loras lo habitan solo 10.000 personas. «Uno de los objetivos de los geoparques es utilizar este patrimonio geológico y natural de manera sostenible para ir repoblando las zonas a través de la creación de nuevas empresas o usos de la marca para productos de la tierra», continúa Sánchez.

Este mes se celebra la Semana Europea de Geoparques con actividades culturales y de educación en sosteniblidad en toda el territorio del continente. Sólo por citar una de ellas, se buscan voluntarios para el 27 de mayo cuando se llevará a cabo la limpieza de los acantilados del flysch entre Deba y Zumaia en la costa vasca. Hasta aquí se desplazan cada dos años operarios de la Diputación Foral de Guipúzcoa para quitar unos diez sacos de gran tamaño con los plásticos que arrastra el mar y que se han de evacuar en helicóptero debido a la dificultad de acceso a la zona. Una actividad que este año pretende crear sensibilidad en la ciudadanía sobre este problema medioambiental.


Source: Noticias sobre la Salud

Autor entrada: admin