Las dos caras de las sociedades de primaria

Las sociedades de atención primaria son una rara avis en el sector sanitario. Aunque revisten carácter científico, su fuerza recuerda más a la de los sindicatos, cuentan con un número disparado de afiliados y su capacidad de penetración en la Administración es brutal. Muchos altos cargos en el Ministerio y las consejerías pertenecen a alguna de ellas. Pese a su enorme potencial, las tres sociedades existentes no terminan de conferir a la atención primaria la fuerza que merece en el mundo médico y de la gestión, y son víctimas de sus errores. Uno muy grave es el cometido por Semfyc, hasta hace poco mayoritaria. Influidos quizá por ideologías que ya no abrazan ni siquiera muchos sanitarios de izquierdas, sus dirigentes llevan años convirtiendo sus congresos en una suerte de aquelarre contra la industria farmacéutica. La misma, por cierto, a la que recurren para lograr mecenazdos y sostener parte de su estructura. Tras la salida de Julio Zarco de la presidencia, Semergen optó por el mismo camino aunque, afortunadamente, sus nuevos dirigentes se dieron cuenta del error y viraron hasta convertir los congresos de Semergen en una referencia. José Luis Llisterri ha conseguido mantener la independencia con respecto a la industria dentro de una relación de máximo respeto y sin satanizarla. Lo mismo se puede decir de la SEMG, que ha sabido ver también con acierto a los laboratorios como aliados y no como enemigos.


Source: Noticias sobre la Salud

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