La técnica más precisa para evaluar el hígado en pacientes de riesgo

La elastografía de transición (Fibroscan) constituye un método no invasivo e indoloro que a través de ondas de ultrasonidos proporciona indicadores clínicos; permite valorar un volumen de tejido 100 veces superior a una biopsia hepática. Como explica José Altamirano, hepatólogo y facultativo del Servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Barcelona, «esta prueba tiene su principal rendimiento y utilidad en el diagnóstico y seguimiento de pacientes con enfermedades hepáticas crónicas incluyendo: las víricas (cepas C, B, etc.), enfermedades colestásicas y autoinmunes del hígado (colangitis biliar primaria, colangitis esclerosante y hepatitis autoinmunes) y en la patología hepática por el consumo de alcohol».

En el Hospital Quirónsalud Barcelona cuentan con el servicio de Fibroscan realizado con un equipo de última generación, que además de poder determinar de manera no invasiva la rigidez (dureza) o elasticidad hepática «nos permite identificar y graduar la infiltración por grasa del hígado mediante la medición del ‘‘controlled attenuation parameter’’ (CAP)», apunta Altamirano. En concreto, la posibilidad de emplear este tipo de cálculo «comporta un adelanto en el diagnóstico y la estratificación de pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NALFD) o esteatohepatitis no alcohólica (NASH) tanto a nivel de población general en chequeos rutinarios como en otras enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2. Datos actuales han demostrado, por ejemplo, que en pacientes con diabetes tipo 2 los niveles de CAP nos permiten identificar a aquellos con un mal control glucémico y en descontrol metabólico –explica el hepatólogo y añade que– el equipo con el que se cuenta en Quirónsalud Barcelona puede realizar estudios con la sonda XL, la cual es capaz de flanquear la brecha de estudios no válidos o de inadecuada calidad en pacientes obesos».

La medición de la elasticidad mediante elastografía de transición Fibroscan «nos permite la evaluación no invasiva de aproximadamente un centenar de veces más volumen que una biopsia hepática. Esta prueba diagnóstica se basa en la medición de la rigidez o elasticidad de un tejido y utiliza un pulso mecánico de vibración y una onda de ultrasonidos», detalla Altamirano. La enfermedad del hígado grado no alcohólico está vinculada a la acumulación excesiva de grasa en el hígado por causas ajenas al alcohol.

En la actualidad el origen exacto del NASH no esta bien definido, pero sí se saben cuáles son los factores que predisponen a esta enfermedad «silenciosa» del hígado y que son la clave para identificar a los pacientes candidatos a estrategias de cribaje. Altamirano comenta que «la gran mayoría de enfermos con NASH son asintomáticos, pero hasta una cuarta parte de estos podría presentar una progresión de la enfermedad hacia el desarrollo de fibrosis (formación de cicatriz) hepática que finalmente lleve al desarrollo de cirrosis y cáncer. Si bien, se sabe que sólo una minoría (entre un 4-8%) de pacientes con NASH desarrollará complicaciones asociadas a enfermedad hepática avanzada (incluyendo la muerte por cirrosis), la presencia de eventos cardiovasculares mayores (ej. ictus, infarto agudo del miocardio) es la causa de defunción de hasta el 40% en estos enfermos. Aunque un grupo común de factores de riesgo cardiovascular está presente en estos enfermos, estudios recientes han demostrado que la aparición de NASH y fibrosis hepática incrementa por sí misma el riesgo cardiovascular. Por otro lado, y con datos actuales, la NASH ya es la primera causa de trasplante hepático en EE UU en ciertos grupos poblacionales».


Source: Noticias sobre la Salud

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