La pesadilla de quedarse sin dientes por culpa de la genética

Qué hacer si aún eres relativamente joven, siempre has tenido una excelente higiene bucodental y un día te dicen que te vas a quedar sin dientes? Unos se hundirían ante lo injusto de la noticia. Lola, convaleciente aún de un trasplante de córnea, afrontó el «shock» de la noticia de la mejor manera posible, con valentía, y se puso en manos del doctor Luis Senís Segarra, director de la Unidad Regenerativa de Alto Nivel de Vivanta, para someterse a una rehabilitación oral completa.

La pérdida de dientes está comúnmente asociada a una mala higiene bucodental o a la edad. Sin embargo, existen factores genéticos que pueden favorecer la pérdida temprana de piezas dentales como consecuencia de una periodontitis pese a haber tenido siempre un cuidado extremo de la bucodental. En el caso de Lola, vecina de la localidad valenciana de Alaquás, el impacto fue brutal. «No podía creer que me estuviera pasando a mí. Nunca había tenido ni una caries. No tenía ni un empaste», recuerda. Pero, en una visita rutinaria a su clínica dental por movilidad de uno de sus incisivos, le dieron la terrible noticia. Sufría de una periodontitis que estaba causando la reabsorción del hueso que sustenta los dientes. «Es como cuando sufres un cáncer de pulmón sin haber fumado nunca», insiste la paciente. «Te preguntas: ‘‘¿Por qué a mí?’’ Y eres incapaz de entenderlo. Soñé muchas veces que se me caían todos los dientes».

La solución Vivanta

El terrible acontecimiento llegó en el peor momento para Lola, aún convaleciente de un trasplante de córnea por segunda vez en su . Su madre recuerda el miedo sufrido. «Si eso te pasa con 65 años, lo entiendes como una consecuencia de la edad y lo afrontas de manera diferente. Pero con poco más de 40 y cuando siempre te has cuidado mucho es muy duro. Temí que mi hija se derrumbara».

Pero para sorpresa de todos, Lola optó por todo lo contrario y afrontó el problema con decisión. Buscó la ayuda de un profesional en casos complejos y acudió al cirujano maxilofacial valenciano, especialista en este tipo de procesos difíciles de rehabilitación oral y director de la Unidad Regenerativa de Alto Nivel que Vivanta, red de Odontología y Medicina Estética líder en Europa, tiene en Valencia.

Regenerar para rehabilitar

El tratamiento escogido fue una rehabilitación completa con regeneración ósea. Para ello, el doctor Senís extrajo hueso de las zonas de su boca donde disponía de un excedente y lo injertó en aquellas otras donde la periodontitis había reabsorbido el hueso. En la misma cirugía, le puso los implantes sobre los que se sustentarían dos prótesis fijas que le devolverían una sonrisa fija y totalmente funcional.

«No estuve ni un día sin dientes. Fueron horas», recuerda Lola, que agradece el trato brindado por el personal de la clínica Vivanta de la que es paciente. «Sabían que para mí era muy importante volver con dientes a casa, donde me esperaban mis hijos. Y no miraron la hora. Esperaron hasta las nueve de la noche. Cuando salí de la clínica, con mis dientes nuevos, era muy por encima de su horario laboral, pero todos sonreían. Sentí que de verdad yo era importante para ellos». Meses después, una vez correctamente integrados los implantes en su nuevo hueso, le pusieron las piezas que serían ya definitivas, con los que nunca ha vuelto a tener un solo problema.

Una sonrisa eterna

La atención al paciente se ha convertido en uno de los pilares de la filosofía de trabajo de Vivanta en sus más de 275 clínicas en toda España. El otro es la calidad. No en vano, Vivanta es el único gran grupo odontológico que cuenta a nivel nacional con las certificaciones de calidad ISO 9001/2015 y UNE-EN 179001/2011, que le han llevado a implantar Unidades Regenerativas de Alto Nivel como la de Valencia, centradas en rescatar a pacientes desestimados por atrofia maxilar, rehabilitándoles la boca y devolviéndoles la sonrisa. Y con ella, su calidad de .

Esto es lo que han logrado con miles de pacientes que no eran aptos para la implantología dental más convencional, como Lola, que bromea diciendo que «tuve que acostumbrarme a un ojo que no es mío y una boca que tampoco lo es», pero que reconoce que hoy en día ha recuperado su calidad de . «Primero tuve que aprender a sonreír de nuevo, pero ahora no puedo parar de hacerlo. La gente me dice que siempre estoy alegre. Y es que cuando uno se habitua a volver a sonreír sin miedo, invariablemente, se convierte en una persona más risueña, alegre y positiva».


Source: Noticias sobre la Salud

Autor entrada: admin