Hablar en positivo mejora la salud

Alegría, risa, amistad, compartir, agradecer, ilusión, magia, diversión, buen humor o pasión no son sólo palabras, ya que pueden convertirse también en antídotos contra la tristeza, el sufrimiento y la soledad; ésta es la tesis sostenida por Luis Castellanos, doctor en Filosofía, experto y pionero en el estudio del llamado lenguaje positivo, el cual «determina el rumbo de nuestro pensamiento, actitud ante la e incluso nuestra y longevidad», afirma el autor de «La ciencia del lenguaje positivo» (Editorial Paidós).

Investigador durante años del lenguaje (oral, gestual y escrito) y su relación con las emociones, Castellanos no suscribe el aforismo de que «una imagen vale más que mil palabras», sino que considera que «una imagen tiene miles de palabras, que forman unidad en nosotros». Para este experto existen dos términos cruciales en la emocional de las personas: afortunadamente y creatividad. Con respecto a la primera, Castellanos, autor de «Educar en lenguaje positivo» (Paidós Educación) le atribuye el efecto contrapunto frente a la pregunta ¿por qué me pasa a mí esto? Se trataría de darle una visión positiva a cualquier suceso o experiencia dolorosa que nos toque afrontar. «Según Seligman, las emociones pueden cambiar nuestra », dice Castellanos, citando al padre de la denominada Psicología Positiva, que ya ha creado escuela también en España.

Precisamente Castellanos desarrolló su tesis del lenguaje positivo en paralelo a la realización de los trabajos de Seligman con la Psicología. «Se trata de tomar conciencia de las emociones», dice el autor, «también de tomarla con respecto a las palabras, una a una». «Conceptos internos o pensamientos albergan el lenguaje», añade Castellanos, quien recuerda que «la nueva forma de comunicarnos se basa en esto, en la creatividad, en poner en marcha un lenguaje que nos enseñe el mundo de modo distinto, nombrando las cosas de manera diferente, ya que las palabras son movimiento y transforman la realidad».

Aval científico

Buena prueba de ello son los estudios realizados por Castellanos y su equipo en el Colegio Julio Pérez, en la localidad madrileña de Rivas. Durante un curso escolar trabajaron con padres, profesores y alumnos de secundaria con edades comprendidas entre los 13 y los 15 años. El proyecto, denominado «Palabras habitadas», se ha basado en el manejo del lenguaje positivo en las aulas, con apoyo de las familias. El resultado se materializó en la mejora de las calificaciones de los escolares, junto a un mayor vínculo de amistad entre los estudiantes. El ejercicio consiste en crear listas de comprobación, similares a las empleadas en aviación, para asegurar que se cumplan los protocolos de seguridad; «trasladada al lenguaje, la lista de comprobación incluye no más de 15 ítems con preguntas tales como «¿Has dicho buenos días a tu hijo?» o también «¿Cómo es tu lenguaje al levantarte?», asegura Castellanos, «lo cual te lleva a ser consciente de cómo te expresas».

«Las palabras que me digo»

La respuesta física del cerebro al lenguaje positivo ha sido medida en deportistas de la talla de Pablo Laso, entrenador de baloncesto, o del jugador Sergio Rodríguez, tal y como explica el propio Castellanos: «El estudio se basa en el tiempo de reacción del cerebro ante estímulos clasificados como palabras positivas, negativas y neutras; pues bien, ante el estímulo de términos positivos se produce una intensificación de la atención, lo cual a su vez se explica porque se acierta un mayor número de veces en la práctica deportiva en cuestión».

La menor latencia en el tiempo de respuesta se suma a la reducción en el de recuperación entre una y otra pregunta: «El lenguaje positivo intensifica la atención y promueve la concentración, redirige el cerebro», asegura el experto, quien añade que «se trata de una actitud ante la , pero no de buenismo, sino de valentía, si bien requiere entrar en contacto con otras personas que estén haciendo lo mismo».

«La solidez con la que construimos nuestras vidas se fundamenta en el lenguaje, que cuando es positivo resulta apreciativo, es decir, se busca el lado favorable», asegura Castellanos, para quien el lenguaje interno es igualmente importante: «Resulta conveniente aprender a controlar las palabras que nos decimos», concluye.


Source: Noticias sobre la Salud

Autor entrada: admin