Fumar en el balcón también afecta a los encerrados contigo

¡Mañana abrimos!, avisó el dueño de uno de los estancos del barrio madrileño de Ciudad Lineal al ver la cola que se estaba formando. Ese día, horas antes de que el presidente Pedro Sánchez anunciara el confinamiento, muchos fumadores se apresuraron a salir a comprar tabaco por si cerraban los estancos. Finalmente no fue así. Pero resultaba llamativo ver en esa cola gente fumando con guantes y con mascarilla preparada para cuando apagaran el cigarro. Entonces se podía salir a la calle, ahora sólo puedes fumar en la vía pública si vas a por la compra, sacas a pasear al perro o si vas al trabajo, así que muchos los hacen en sus balcones o asomados por la ventana.

Fumar es perjudicial para la con o sin Covid-19 (en el humo de tabaco hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales, como mínimo, 250 son nocivos, y más de 50 cancerígenos, según la OMS), y hacerlo en la calle o en el balcón también afecta a la de sus seres queridos. Así, según un reciente estudio, publicado por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, el tabaco de tercera mano también daña la de los no fumadores. Para llegar a esta conclusión, Roger Sheu, del Departamento de Química e Ingeniería Ambiental de la Universidad de Yale, en EE UU, junto a sus compañeros, analizó la concentración de nicotina y compuestos orgánicos volátiles relacionados con el hábito de fumar en un cine bien ventilado. Y la conclusión es que un no fumador se exponía al humo equivalente de entre uno y diez cigarrillos de humo de segunda mano. Es el primer estudio que demuestra que las contaminación del humo de tercera mano en tiempo real en un ambiente interior para no fumadores, pero aunque su estudio se realiza en un cine, los resultados según los autores son aplicables a una variedad de ambientes interiores.

«Salir a fumar afuera ayudará a reducir las emisiones de segunda mano en interiores, por lo que es una buena decisión. Sin embargo, los fumadores deben ser conscientes del transporte de contaminantes en ellos cuando regresen al interior, además de la combinación de la posible intrusión de humo en el edificio desde el exterior», precisa a LA RAZÓN Drew Gentner, uno de los autores del estudio.

El doctor Francisco Pascual, presidente de Socidrogalcohol, lo confirma: «Sigue siendo tóxico en los hogares no sólo por las sustancias que inhala el no fumador, sino por los elementos comunes. Aunque la toxicidad es mucho menor que en un fumador pasivo hay tóxicos en el ambiente. Es extrapolable en un principio».

¿El motivo? Pues que estos compuestos químicos asociados al tabaco ingresaron en este caso en el cine a través de la ropa y los cuerpos de los fumadores con concentraciones especialmente altas de compuestos orgánicos volátiles relacionados con el tabaquismo, como el benceno y el formaldehído. Algo que detectaron especialmente cuando la asistencia es menor pero la proporción de adultos es mayor.

Este estudio rema en la misma dirección que investigaciones previas: ningún nivel de exposición al humo de tabaco se considera seguro. Es decir, aunque las regulaciones aplicadas en los países han disminuido el consumo de tabaco en lugares públicos, los contaminantes del humo siguen siendo un peligro para la , especialmente para la de bebés y niños. Y la exposición al tabaco de tercera mano, al inhalar o tocar estos compuestos que se depositan en las superficies, se ha identificado como parte de esa amenaza.

Para detectar cómo se transfieren estas sustancias químicas a un espacio para no fumadores, los investigadores utilizaron el espectómetro de masas para medir los rastros del humo en una sala de cine para no fumadores vacía antes de que llegaran los asistentes en distintas sesiones. También tuvieron en cuenta el impacto del vapeo, pero en este caso «no fueron fuente de la mayoría de los compuestos de los que informamos aquí», afirma Gentner. Ahora bien, es una línea de trabajo que quieren investigar más, dado que «vimos mucha nicotina», añade.


Source: Noticias sobre la Salud

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