Félix Bravo, un ejemplo para toda la Sanidad

A finales de agosto falleció Félix Bravo. La noticia fue un palo. Un palo muy gordo. Para los que no le conozcan, simplemente comentar que era el médico que gestionaba desde hacía años el Hospital Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares. Y, además, lo hacía muy bien. De hecho, lo dirigió hasta el último momento, pese a su grave enfermedad. Sánchez Martos entendió perfectamente su tenaz lucha contra la muerte en primera línea y lo mantuvo en el cargo. Enrique Ruiz también lo hizo. Ambos acertaron de pleno. Con Félix tuve una relación singular. De esas que sólo pueden mantenerse entre médicos y periodistas.

Gracias a mí y, por supuesto, a sus méritos, ascendió en el escalafón de la gestión. Resulta que su gerente en el Hospital de Arganda arrastraba asuntos turbios. Tan graves, que cuando los destapé con varias informaciones, Güemes aceleró su salida, ascendiendo a Bravo, que entonces era director médico. De allí escaló a varios sitios hasta recalar en Alcalá de Henares, en donde una empresa mafiosa trató de utilizarle de forma vil, al igual que a Sánchez Martos, para crear problemas al que esto escribe. Fracasaron. La jugada pudo costarle el puesto a Bravo, pero la mediación del gran Joaquín Estévez y un par de cervezas con él evitaron el desaguisado. Gracias a esa treta pude conocer a un ser humano impresionante y honrado. Un trabajador incansable. Un orgullo para su mujer, sus hijas y toda la Sanidad.


Source: Noticias sobre la Salud

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