Drones, láser y GPS para evitar los incendios en zonas de cableado eléctrico

La actividad de limpieza forestal, también denominada tala y poda, es una de las tareas más relevantes en el mantenimiento de las redes eléctricas. El objetivo es mantener la vegetación a una distancia prudencial de las líneas aéreas y subestaciones para evitar así cualquier tipo de incidente que pueda provocar incendios o cortes de suministro. Su periodicidad es anual, aunque en algunas zonas es posible realizar actuaciones más profundas cada tres años. También se realizan actuaciones de forma puntual en caso de detectar alguna situación de riesgo.

Del total de 316.500 kilómetros de red eléctrica que integran la infraestructura de Endesa en distribución, aproximadamente un tercio corresponde a líneas aéreas que atraviesan terrenos o zonas forestales, y que precisan de una adecuada conservación de las masas de vegetación. Sólo en esta campaña, la compañía ha dedicado 21,6 millones de euros al mantenimiento preventivo de su red de distribución eléctrica y de las masas forestales que la rodean para también asegurar la continuidad y seguridad del suministro en el período estival. Con estas operaciones se asegura la apertura de corredores de seguridad debajo de las redes tanto de alta como de media y baja tensión, lo que permite evitar incidencias en el suministro eléctrico y minimizar el riesgo de incendio.

Esta nueva campaña de 2017 está contando con una novedad: el uso del Lidar que permite, por ejemplo, conocer el nivel de tensión de las líneas, digitalizar las instalaciones e incluso, realizar estudios de crecimiento de la vegetación, calculándolo con gran exactitud, lo que permite prever el crecimiento que va a tener esa masa forestal. Se trata del sistema Light Detection and Ranging, que combina tecnología GPS con sensores láser, y permiten realizar mapas tridimensionales de las masas forestales en torno a las líneas eléctricas.

Prevención

Parte de las termografías se realizan desde helicópteros, que se utilizan para revisar las líneas de media y alta tensión. Sólo esta año, la eléctrica revisará 6.500 kilómetros de circuitos aéreos de alta tensión y 20.000 apoyos desde helicópteros, lo que permite superar los obstáculos que presenta la orografía del terreno y reducir el tiempo necesario para realizar la revisión de las instalaciones.

Con la ayuda de las inspecciones realizadas de esta manera, se puede registrar la vegetación cercana a las líneas eléctricas para mejorar la plantificación de los trabajos de tala y poda. «Gracias a ello se puede plantear un cambio de estrategia en el futuro, pasando una actividad cíclica a actividad predictiva. La principal mejora que hemos incorporando de forma masiva en la inspección de líneas aéreas es el uso de helicópteros, que nos permite utilizar tecnologías como el Lidar para mejorar el mantenimiento. Los drones, con los que contamos desde 2012, también se utilizan de forma puntual para necesidades concretas, pero aún no se utiliza de forma masiva debido a algunas restricciones tecnológicas y normativas, por ejemplo, hay una limitación legal al uso de los drones más allá de la línea de visión. En la medida en que dichas restricciones se vayan superando iremos incorporando cada vez más los drones en nuestra estrategia actual de mantenimiento», explica José Manuel Revuelta Mediavilla, director de Operación y Mantenimiento de Endesa Distribución.

Con los drones se comprueba el estado de la red. Los que utiliza la compañía están equipados con cámaras de alta resolución que permiten captar imágenes de las líneas y son especialmente útiles para comprobar el estado de las infraestructuras en las zonas de difícil acceso sin necesidad de interrumpir el suministro. Los aparatos permiten también verificar la anchura de los corredores de seguridad que actúan como cortafuegos y ocupan un área de entre 10 y 24 metros.

Mejores instalaciones

La mejora de las instalaciones es clave para el buen funcionamiento del sistema eléctrico y han posibilitado que la compañía siga mejorando sus indicadores de continuidad del suministro año a año. En 2016, el tiempo medio de disponibilidad de la red fue del 99,99%, y el Tiepi propio (Tiempo de Interrupción Equivalente de la Potencia Instalada) bajó hasta los 44,8 minutos, el mejor registro histórico. «El Tiepi mide la duración de las interrupciones del suministro eléctrico; un minuto sería equivalente a dejar sin suministro todo su mercado durante ese tiempo. El Tiepi propio es el que resulta de considerar tan sólo las interrupciones imprevistas cuyo origen está en la red de distribución.


Source: Noticias sobre la Salud

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