¿Big Bang o Big Crunch?

Como responsable de esta columna, en A TU SALUD, reconozco que en los últimos tiempos estoy viajando mucho a bordo del «Navío Espacial Tierra», literariamente se entiende. A través del espacio-tiempo, que existe desde el Big Bang (BB); nombre que dio a ese fenómeno, despectivamente, el astrónomo Fred Hoyle, por ser incrédulo en la hipótesis de un «gran petardazo» para comenzar todo; un poco como en el «Génesis», con el «hágase la luz». En cualquier caso, el BB es una teoría perfectamente confirmada, aunque aún no tenemos idea cabal –lo decíamos hace dos semanas– de si la fase expansiva terminará en un caos frío e inerte («Big Rip» o gran desintegración), llevando a la nada más absoluta. O si, sensu contrario, podría haber un retorno con el «Big Crunch» (gran contracción) para reiniciar el proceso con un nuevo BB. La segunda hipótesis depende de la gravedad procedente de la llamada «materia oscura». Un tema que surgió con el astrofísico suizo-americano Fritz Zwicky, quien en 1937 se refirió, para gran sorpresa de todos, a la «masa faltante»; como gravedad adicional para influir en el movimiento de los cuerpos celestes y las galaxias, proveniente de no se sabía dónde. Esa gran novedad se ratificó en 1976 por la astrónoma estadounidense Vera Rubin, que ya proporcionó una idea más completa de lo que hoy llamamos «materia oscura». Que podría tener un peso global ingente, que ha llegado a calcularse en quince veces la materia visible en todo el cosmos. Un enigma formidable de la astrofísica, aún no resuelto. Que podría aclararse en el colisionador de hadrones del CERN, o en otro dispositivo similar aún más potente. De confirmarse un día el «Big Crunch» –hoy por hoy prevalece la idea del «Big Rip»–, tendríamos un universo latente, con su ritmo de sístole y diástole. Como en el corazón, con sus latidos: expansión y contracción. Habría, pues, una auténtica amnesia cósmica para cada uno de esos ciclos en la eternidad.


Source: Noticias sobre la Salud

Autor entrada: admin