Baterías usadas de coches para iluminar la ciudad de Melilla

Las ventas de coches eléctricos en todo el mundo siguen creciendo y las previsiones ,y las políticas de restricción a la movilidad más contaminantes, apuntan a un creciente volumen de ventas a partir de la próxima década. Con él, además, llegará una bajada de precios en las baterías. «Dadas las previsiones de que se produzca un fuerte aumento de la flota de automoción electrificada en próximos años, se espera tanto un incremento de la oferta como una reducción del coste de la baterías de segunda », explica Andrés Sánchez-Biezma, responsable de Innovación en Generación de Endesa. Es decir que «los fabricantes de coches ya están buscando alternativas para alargar la de sus baterías. De esta forma se evitarían costes de reciclado y probablemente bajarían los precios de los vehículos», continúa Sánchez-Biezma. La útil de una batería en un coche es de unos diez años, aunque desde Endesa han apostado por un proyecto piloto para dar una segunda a estos dispositivos y ayudar a alargar su ciclo útil unos seis años más.

Se trata de la instalación de un sistema de almacenamiento energético de gran tamaño en la central térmica de Melilla, propiedad de la empresa eléctrica, y que empezará a funcionar en verano de 2019. La intención es agrupar más de noventa baterías interconectadas para obtener una potencia de 4 MW y una energía almacenada de 1,7 MWh, con la que ayudar a la estabilidad del sistema en la ciudad autónoma. «Se trata de un sistema eléctrico aislado de la red eléctrica; la ciudad funciona como una isla porque no tienen conexión con la red del resto de España ni con Marruecos. Así, el nuevo equipamiento garantizará la mejora de la calidad de suministro energético a la población melillense reduciendo el número de eventos en la red electrica de la ciudad», dice Sánchez-Biezma.

El sistema se base en tres pilares. El primero, la baterías que provienen de modelos Nissan Leaf que ya no son válidos para conducción (en concreto y por hacerse una idea, el fabricante ha vendido de este modelo unas 354.000 unidades). Además, están los transformadores que cambian la energía continua en la que funcionan las pilas a corriente alterna que es la que utiliza la red de suministro eléctrico. Por último, los transformadores cambian la tensión, es decir el voltaje, a la adecuada para cada elemento del sistema. La instalación se ubica en una nave industrial en la misma central térmica, la única, como se decía, que da servicio a la ciudad de Melilla. «Como cualquier localidad, el consumo está sujeto a cambios durante el día. Lo que se evita con este sistema de almacenamiento, además de fomentar la economía circular con el segundo uso de las baterías, es cualquier problema en el suministro motivado por un fallo en algún motor de generación y minimizar el riesgo de apagones, por ejemplo», matiza Sánchez-Biezma. La batería se carga de forma pausada, de manera que se alarga la útil lo más posible: «Es como los móviles, cuanto más rápido carguen y descarguen menos tiempo duran», dice el técnico.

La eléctrica está desarrollando otros proyectos de almacenamiento en centrales térmicas de la Península como parte de su estrategia para alcanzar un modelo energético sin emisiones para el año 2050: «La visión de Endesa pasa por la electrificación de la demanda, la digitalización, la eficiencia energética, la reducción progresiva de los sistemas de generación tradicionales y los sistemas de almacenamiento energético», dicen sus fuentes. De hecho este año se ha desarrollado el mayor sistema de almacenamiento de España; una solución basada en baterías de iones de litio de 20 MW operativa en la central térmica de Carboneras (Almería).

A esta iniciativa hay que sumar otra instalación prevista para la central de As Pontes (La Coruña) o el proyecto Store, el primero realizado por Endesa y que utiliza baterías ubicadas en distintas islas de Canarias. Por ejemplo, la isla de La Graciosa incluye un sistema de almacenamiento híbrido con ultracondensadores y baterías salinas que se usan para compensar la intermitencia de la energía de origen solar instalada. Un largo proceso de investigación de más de siete años que ha dado como resultado hitos como los sistemas de almacenamiento basados en bombeos en varias centrales hidroeléctricas y la participación en la instalación hidroeólica de Gorona del Viento en la isla canaria de El Hierro.

Este proyecto piloto pretende confirmar la viabilidad técnica y confirmar la robustez que otorgan las baterías a los sistemas eléctricos aislados. Además, es pionero en Europa, «ya que sólo hay otro similar en la ciudad holandesa de Amsterdam que da servicio a un estadio de fútbol y que almacena la energía proveniente de placas solares», dicen desde Endesa. También afirman desde la eléctrica que reciclar baterías resultará a corto y medio plazo más barato que otros sistemas. Además, es una posible solución para implementar en viviendas de particulares, sobre todo teniendo en cuenta «que cada vez habrá una mayor penetración de renovables en el mix, por lo que los sistemas de almacenamiento para cuando no haya sol o viento a disposición, son indispensables», concluye Sánchez-Biezma.


Source: Noticias sobre la Salud

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